En los últimos años hemos visto una movilización por gran parte de la Sociedad, asqueada del juego político, y desesperada por el aparente desinterés de la clase política en reformar las estructuras sociopolíticas españolas.
El Estado de las autonomías está desfasado y totalmente incapaz para que España afronte los nuevos retos del Siglo XXI.
Mantenemos aún estructuras fraquistas en esta supuesta Democracia. Leyes, reglamentos y normativas que, aparte de que fueron redactados para la España cañí de antaño y aunque sirvieron bien entonces, hoy en día han caducado en su utilidad.
Necesitamos renovar y reformar a España y sus instituciones, dotarlas de la estabilidad democrática necesaria para así poder transmitir esa estabilidad a la Sociedad.
Es inaceptable que el Senado aún tenga senadores designados por las CC.AA. Si queremos que sea la Cámara de la Representación Territorial cambiémos su composición a un sistema compuesto exclusivamente de 3 senadores por provincia. Esto nos daría 156 senadores durante cada legislatura y no los 288 de la IX Legislatura.
Eliminar los complementos de Mesas y Comisiones de las diversas asambleas y parlamentos legislativos, incluyendo el Congreso y el Senado, para así reducir notablemente los gastos de dicha partida en los Presupuestos Generales.
También podemos ajustar más los Presupuestos Generales eliminando las subvenciones de los sindicatos, patronales y partidos políticos. De haberse reducido anualmente su partida en un 25%, hubiésemos llegado a la undécima legislatura con un 0% en subvenciones y ellos hubieran ajustado sus finanzas en esos cuatro años.
Añadido a estas medidas implantémos la idea de la "inhabilitación de por vida" de aquellos cargos electos y públicos que incumplan la Ley. Por no decir, exigir la independencia de las numerosas entidades institucionales que no deben ser moneda de cambio entre la clase política para su beneficio particular y el deleite de aquellos politicuchos fracasados o con conociemientos de dónde se encuentran los "cadáveres" de los partidos políticos.
En fin, algunas ideas utópicas para una España del Siglo XXI...aunque más bien creo que seguiremos en la España del Siglo XIX y la "picaresca" española que tanto caracteriza la actualidad!
No hay comentarios:
Publicar un comentario