
España es un país democrático según consta en su Carta Magna, la Constitución de 1.978. Pero, desgraciadamente aunque España sea un país democrático esto no significa que sea "de facto" una Democracia.

A esta Nación le falta "sentido de la Democracia", que ante todo y sobre todo debe imperar la Ley y existir una lealtad y una conciencia de que las instituciones no pertenecen a un partido u otro. Que la estancia en el cargo electo es de paso y que dicho cargo no es propiedad de ningún partido político. Sino, pertenece y es la propiedad del Pueblo español, reflejado claramente en el Art. 1.2 de nuestra Carta Magna, aunque esto se les olvida a algunos.

La política española sigue los pasos de los jacobinos franceses que regaron las calles de Francia con su rabia y odio poniendo fin al Antiguo Régimen, pero que al final abrazaron firmemente el lema real de Luis XIV cuando dijo "L'Etat, ç'est moi".

Es evidente en España el concepto de que es el Estado que prima y no el indivíduo. Uno solo tiene que ver a las Administraciones Públicas, ellas sirven al Poder Político y no al ciudadano. Hemos olvidado que las leyes no están para beneficiar al partido de turno, al amiguísmo que esté de moda. Deben servir al ciudadano y no deben crear precedentes para el futuro.
España necesita auto-analizarse en profundidad. Tenemos que reeditar numerosos artículos de la Carta Magna. Fortalecer los conceptos básicos de nuestra Nación y su futuro.
Como por ejemplo, debemos fijar un sistema nacional de Educación, que aunque primando ante todo la lengua española, compartiéndo sitio con las diversas lenguas regionales. Un bilingüismo verdadero ahí donde se hablen. Una Historia y Geografía iguales y no paralelas con tintes y matices independentístas.

Urge unificar el sistema de Sanidad para que nunca más ocurra que el traslado de un paciente desde la Comunidad Valenciana a la madrileña, requiera tres diferentes ambulancias. Una por cada comunidad autónoma que se cruzca.
Necesitamos reorganizar el sistema judicial para quitar de una vez la politización de la tercera colúmna de nuestra democracia. Unificando a los jueces/magistrados y abogados en dos asociaciones nacionales, a ejemplo del "Bar Association" anglo-sajón, y de que de ellas sean nominados los todos los cargos judiciales por votación directa de sus socios. Creando así un sistema independiente, neutral e imparcial.
Tenemos que modificar el Senado para que de verdad sea la Cámara de Representación Territorial. Modificando la Ley Electoral para que los partidos periféricos tengan menos peso en el Congreso de los Diputados y más peso en el Senado.
Debemos implantar un funcionariado neutral, independiente e imparcial que deba su lealtad al Estado, que es el Pueblo español y no al partido de turno. Que no haya cruce entre la administración del Estado y el Poder Político.

España clama al Cielo la redemocratización de sus instituciones para que así logre el reto de toda Nación moderna. Y los españoles debemos y tenemos que acudir a su llamada. Nuestra obligación es reclamar nuestros derechos fundamentales que es ser ciudadanos activos y participativos en nuestra Democracia.