
Una vez más el gobierno socialpacifísta de Zapatero ha cometido un error garrafal a nivel internacional. Una vez más, la incompetencia, la desídia y un egoísmo narcicísta deja a España en la vergüenza más abjecta.
Zapatero pensaba que con el cambio del presidente Bush al Presidente Obama, tendría un amiguito en la Casa Blanca e que iba a cacarrear su amistad desde La Moncloa. El incompetente ministro de Asuntos Exteriores, más interesado en conservar su poltrona se olvidó de informarle, al inquilino de La Moncloa, que los estadounidenses ven con muy malos ojos a un aliado que les haga la zancadilla. Y esta será la segunda vez que España lo haya hecho.
Todos nos acordamos del trato humillante que sufrieron los soldados españoles en su retirada forzada y obligada de Iráq, sabemos que muchos salieron de ahí con lágrimas en sus ojos. Una vez más, nuestros soldados tendrán que arriar la bandera rojigualda antes de tiempo a raíz de una decisión vacía moralmente por parte de un gobierno éticamente corrupto.
O dejará que su lealtad al PSOE sobrepese su lealtad a España, lealtad que prometió cumplir y hacer cumplir. ¿O será otra de la larga lista de ministros y secretarios de estado socialistas que han incumplido dicha promesa al tomar posesión de sus cargos. Espero que no. Espero que esta ministra sea la excepción que confirme la regla.
Pero, desde aquí quiero transmitir a nuestros soldados el agradecimiento, cariño, respeto y admiración por su servicio, su dedicación y su sacrificio por y para España. Nunca se les podrá remunerar lo que han dado por la Patria, sólo sabed que hay millones de españoles que les dan las gracias.